Toca el turno de hablar de un dispositivo, muy cercano a un mito, la mira Norden que realmente es un monumento a la desinformación, información maliciosa o información que busca desorientar. Desde el punto de vista del maquetista, la mira Norden es tan o más importante que algún otro detalle del B-17, ya sea en escala 1/72, 1/48 y superiores. Ud. puede no hacer nada, armar y pintar como viene el modelo pero si quiere exigirse un poco más o aumentar la entretención, esto si se verá cuando el modelo esté terminado. La mira está ubicada en la proa transparente (Plexiglás) del avión, está totalmente expuesta ya que sobresale de las estructuras que la sostienen y la propia cubierta la deja muy visible, mucho más que la cabina e incluso más que las posiciones de tiro de los artilleros.

Probablemente, es uno de los pocos detalles interiores que pueden realizarse sin mayor esfuerzo, claro que existen en el mercado soluciones en resina y ahora con la irrupción de la impresión 3D, es bastante más simple resolver el problema pero, también es relativamente fácil asumirlo como una mejora casera.

Hagamos un poco de historia respecto de este dispositivo. La mira Norden fue un dispositivo usado por la Fuerza Aérea de EE. UU. durante la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam para ayudar a las tripulaciones de los bombarderos a lanzar su carga de forma precisa sobre sus objetivos. Sin embargo, la mira no cumplió con las expectativas creadas, a pesar de la enorme cantidad de dinero invertida en su desarrollo: 1.100 M$ (millones de dólares) de la década de 1940, en comparación el proyecto Manhattan significó 2.200. De hecho, no sirvió para casi nada. La mira Norden fue diseñado y fabricado por Carl Norden, un ingeniero holandés, proveniente de Suiza y emigrado a los EE. UU. en 1904. Norden había trabajado con otro ingeniero de nombre Elmer Sperry, con quien aprendió las peculiaridades de los mecanismos giroscópicos dentro de la empresa de éste, Sperry Gyroscope Co. En 1913 Norden dejó Sperry y fundó su propia compañía, Carl L. Norden Corporation, y en 1920 presentó su invención a la marina estadounidense.

La frase promocional de Carl Norden para su visor (de nombre técnico Mark XV), era: “[el bombardero] será capaz de acertarle a un barril de pepinillos desde 6.000 metros de altitud“. Para ayudar a fomentar la noción de precisión, Norden utilizó también un ingenioso lema en latín, “Cupa fiat melior muriae: per Norden obibit”, traducido como “Cuando se construyan mejores barriles de pepinillos, Norden también les dará”. Con esta campaña publicitaria tan atractiva, el gobierno norteamericano no dudo en invertir para su desarrollo la enorme cantidad señalada al comienzo de este artículo.
Carl Norden entregó su primer visor de producción en 1939. Su rendimiento durante las demostraciones controladas fue excelente. En abril de ese año, en Fort Benning, Georgia, cuatro bombarderos Boeing B-17 Flying Fortress equipados con visores Norden apuntaron a un acorazado simulado de dimensiones 200 m. × 35 m. Diez de las doce bombas de diversos tamaños dieron en el blanco. El 2 de diciembre de 1941, el jefe en funciones de la Oficina de Aeronáutica escribió al secretario de Marina: “El visor Norden se considera el principal factor de superioridad que poseen las fuerzas aéreas de este país sobre las de los posibles países enemigos”. Sin embargo, como demostraría la experiencia en combate, hubo una gran diferencia entre los resultados obtenidos en las demostraciones contra objetivos fijos, realizadas en condiciones ideales y los que se obtendrían en tiempo de guerra.

Las estadísticas mostraron, al final de la guerra, que la eficacia del bombardeo de precisión (Pinpoint) era por decir lo menos pobre, por ejemplo el USAAF Tactical Mission Reports & Bombing Accuracy Studies (1942–1945) indicó que la Norden lograba que sólo el 30% de las bombas lanzadas cayeran en un radio de 300 mts. Los británicos emplearon la Blackett sight y los alemanes la Carl Zeiss Lotfernrohr 7 (Lot significaba “Vertical” y Fernrohr significaba “Telescopio”), o Lotfe 7 que resultó mucho más simple de operar, más funcional, más efectiva y mucho más económica, ya hablaremos de ella. Como siempre hay versiones encontradas respecto de la eficacia y eficiencia de desarrollos tecnológicos en el campo de batalla, la Norden tiene un sinnúmero de detractores basados en la falta de resultados. La mira Norden resultó no ser muy práctica en condiciones de combate y no ser asombrosamente precisa como pregonaba su fabricante. La publicidad paradójica y el extremo secreto asociados a ella fueron una combinación que ayudó a su selección inicial sobre productos de la competencia de otras empresas. Los británicos parecieron hacerlo aproximadamente igual con una unidad mucho más básica y su SABS, principalmente utilizada solo por el escuadrón de élite Dam Busters (en misiones posteriores) puede haber sido mejor.

El uso en el PTO (Pacific Theater Operation) fue incluso peor, cuando las pruebas de la mira fueron realizadas se hicieron siguiendo una ambiguedad pues la prueba indicaba lanzar las bombas, sobre blancos fijos, se debían hacer a una altitud media y hasta 6.000 metros. ¿qué era una altitud media? por ejemplo en el caso de los B-29 que lanzaban a 30.000 pies resultaron muy deficientes pero la estrategia allí era quemar y destruir ciudades, la precisión era una sutileza opcional. En el ETO el bombardeo se realizaba a 6.000 metros, más bajo que eso era exponerse, regalarse, a la FlaK de bajos y medios calibres, hasta 50 mm, pero todavía estaba el 88 y el 128 que no tenían ningún problema llegar a los 6.000 metros y más, la doctrina cambió y se elevó a 8.000 metros la altura de bombardeo, es decir, las condiciones ideales de bombardeo con las cuales se realizaron las exitosas pruebas en Fort Benning, Georgia, en el ETO no se daban, asimismo la nubosidad permanente en Europa diferían completamente de las condiciones reinantes en Fort Benning.
En este punto es conveniente traer a colación una historia de espías, esas que Hollywood no usa para sus películas. Básicamente, era tal la burbuja creada alrededor de la mira Norden que los oficiales bombarderos, una vez aterrizado el avión, debían desmontar la mira, guardarla en un maletín y sacarla para llevar a depósito, abajo del avión le esperaban guardias armados que lo escoltaban al almacén, si por algún motivo debía montarse la mira antes de la misión debía quedar guardia armada vigilando. Entre los instructivos para la tripulación y especialmente el bombardero, en caso de derribo o aterrizaje no deseado en territorio enemigo, debía dispararle a la mira para arruinar sus componentes críticos, incluso se diseño una suerte de revolver de Termita para que esta fundiera la mira y evitara que fuera capturada.

Volviendo a nuestra historia de espías, resulta que durante el verano de 1937 la Luftwaffe solicitó al Abwehr (Inteligencia Militar) que obtuviera el diseño del tan anunciado y ultrasecreto visor de bombardeo Norden. Las consultas realizadas a los agentes alemanes en Nueva York dieron como resultado que nadie en la red tenía acceso a él. Sin embargo, en septiembre de ese año llegó a Hamburgo un envío rutinario de documentos que incluía unos planos sin identificar con una nota en la que se indicaba que la fuente trabajaba en la planta de Norden, situada en el número 80 de Lafayette Street, y que estaba deseando reunirse con un enviado especial en Nueva York.
Por esas mismas fechas, Nikolaus Ritter regresó a su Alemania natal tras diez años como fabricante textil sin éxito, se reincorporó al Ejército Alemán y fue nombrado jefe de Inteligencia Aérea en la Abwehr. Su misión era cubrir la fuerza aérea y la industria aeronáutica de los Estados Unidos. Ritter hizo planes para ir personalmente a Nueva York y organizar el trabajo, incluida la solicitud del visor de bombardeo.
En octubre, Ritter zarpó a bordo del Bremen con destino a Nueva York, se registró en el Hotel Taft y comenzó a establecer una nueva identidad como empresario alemán. El primer fin de semana tomó un taxi a Brooklyn para hablar con el hombre que había enviado los planos sin identificar y quedó en reunirse con la fuente, cuyo nombre en clave era “Paul”, el domingo siguiente. Resultó que esta fuente era Hermann Lang, un maquinista y dibujante de 35 años que había llegado a Estados Unidos en 1927, estaba a punto de naturalizarse ciudadano y trabajaba como inspector de montaje en la planta de Norden.
Lang explicó que la fabricación de las miras de bombardeo se llevaba a cabo por diferentes equipos en diferentes lugares, incluso en diferentes empresas, sin que ninguno de ellos tuviera conocimiento de lo que hacían los demás. Una de sus tareas consistía en obtener y distribuir los planos a los diferentes equipos y guardarlos durante la noche en una caja fuerte por si se necesitaban al día siguiente. Cuando tenía acceso durante la noche, se llevaba algunos a casa y, mientras su mujer y su hija dormían, se levantaba de la cama, se escabullía hasta la mesa de la cocina y copiaba los planos en papel de calco. Le dijo a Ritter que tenía un plano de otro conjunto y que podría tener más el domingo siguiente. Afirmó que no podría conseguir todos los planos, pero que creía que los talentosos ingenieros de su país podrían completar los que faltaban. Su motivación parecía ser el deseo de ayudar a la patria, al habérsele presentado una oportunidad tan extraordinaria.

Ritter estaba encantado con su rápido éxito, pero se enfrentaba al problema de llevar lo que resultó ser un dibujo demasiado grande a Alemania. En el Bremen, de camino a Nueva York, había conocido a un camarero que en realidad era un mensajero de la Abwehr. Quedó con el mensajero en una farmacia y llegó con el dibujo dentro de un paraguas de caña. Por diversas razones el camarero se rehusó a tomar el paraguas pero acordaron reunirse al día siguiente. A la mañana siguiente hacía mucho sol, por lo que el hombre tuvo que cojear y justificar el paraguas como un bastón. El domingo siguiente, Ritter recibió más planos y pagó agradecido a Lang 1500 dólares, la mayor suma pagada hasta entonces por la Abwehr a un agente estadounidense.
Los alemanes procedieron a construir un modelo a partir de los planos, pero debido a las piezas que faltaban, no funcionaba. Ritter se puso en contacto con Lang en Nueva York y, con la ayuda de una cuenta de gastos de 10 000 marcos, lo convenció para que viniera a ayudar. Cuando llegó, le mostraron una maqueta ya terminada de un visor de bombardeo “mejorado”, por lo que pasó la semana siendo agasajado por la Abwehr e incluso fue recibido por Hermann Goering.

Lo paradójico del secretismo que impulsó Norden, para estar lejos de su competencia Sperry, lejos de la crítica por sus resultados, es que para cuando los estadounidenses entraron en guerra en Europa, los alemanes tenían ya una versión preliminar de la Norden y la habían comparado con ejemplares británicos y con sus propios visores, salvo el control de vuelo, los alemanes no vieron características destacables que obligaran desarrollos propios. 1943 no fue buen año para la USAAF, los miles de bombarderos perdidos implicaron para los mandos, que varias miras Norden al menos ya habrían caído en manos alemanas, claro que eso en realidad ya había ocurrido 4 años atrás.

La falta de precisión de la Norden y la baja efectividad del bombardeo de precisión hicieron cambiar a la USAAF a la doctrina de bombardeo de área y ya no importaba llegar a los 8.000 metros o más para lanzar. No obstante sus problemas o deficiencias e incluso sus detractores, la mira Norden ofrecía características notables, era básicamente un computador analógico que requería ingreso de parámetros para el lanzamiento y el control de vuelo en autopiloto y para 1944 la fábrica Norden ya había vendido más de 50.000 miras a un valor de 75.000 dólares cada una.


El modo de operación resumido es el siguiente: El operador de la mira (el bombardero) fijaba el blanco con el cabezal de puntería, es decir, el pequeño telescopio situado en la parte superior del equipo. Esto implicaba necesariamente tener visión directa del objetivo, cosa que sucedía en contadas ocasiones, dado que los cielos de Alemania estaban cubiertos de nubes la mayor parte del año y cuando no eran enmascarados con cortinas de humo y otros medios muy ingeniosos.. Esta fue una de las principales razones de la escasa efectividad de la mira.
Justo antes de establecer el objetivo a bombardear, el operador de la mira introducía en esta los datos clave: altura de vuelo, velocidad, fuerza y dirección del viento, velocidad y trayectoria del avión, etc. Una vez fijado el objetivo, el sistema, mediante el estabilizador, hacia que el blanco permaneciera fijado en el visor durante todo el período de aproximación anterior a la suelta de las bombas, «obligando» al avión a volar en la trayectoria correcta. Hay que tener en cuenta que desde que se lanzaban las bombas hasta que llegaban al suelo, pasaban 30-40 segundos. Dada la compleja dinámica de caída de un objeto (la bomba) desde una altura de varios kilómetros, todo el éxito de la mira radicaba en soltar las bombas en el momento, a la altura, con la trayectoria y con la velocidad precisas. Solo en ese caso había ciertas garantías de dar en el blanco.
En los momentos finales de aproximación, el estabilizador de la mira se hacía cargo del vuelo del bombardero, actuando como piloto automático, corrigiendo la trayectoria del avión de posibles desviaciones provocadas por cambios de viento, inestabilidades, etc., para asegurar que volaba en la trayectoria prefijada antes de soltar las bombas. Durante esta fase, el piloto dejaba los mandos del avión en manos del piloto automático de la mira, que era manejado por el bombardero. Dado que un avión en combate es una plataforma inestable, azotada por las turbulencias del aire o el fuego antiaéreo y estaba sujeta a posibles maniobras evasivas por parte del piloto, la óptica del visor de bombardeo debía estar aislada giroscópicamente de esos movimientos imprevisibles.
En el tramo final de acercamiento al objetivo, la mira literalmente pilotaba el avión y trataba de mantenerlo en el curso fijado, actuando automáticamente sobre los estabilizadores horizontales, el timón de dirección y los flaps del avión para asegurar el vuelo en la dirección correcta. En el momento adecuado, el bombardero activaba un disparador automático de suelta de bombas, ya que a una velocidad de vuelo de ~ 300 km/h, un error en el disparo de sólo medio segundo haría que se desviara del objetivo en ~ 50 m. lo que afectaba drásticamente a la puntería y por lo tanto, a la efectividad de la acción de bombardeo.
El éxito en el lanzamiento de una bomba pasaba por resolver un problema tridimensional de dos coordenadas espaciales (altura de vuelo + trayectoria) y una temporal (tiempo transcurrido desde el lanzamiento hasta el impacto). El bombardero debía ser dirigido a un punto preciso en el espacio y en el momento correcto para que la bomba lanzada impactara en el objetivo. Los parámetros de entrada a este problema son la velocidad del aire, la altitud sobre el objetivo, el viento y las características balísticas de la bomba que se iba a lanzar. El bombardero calculaba el punto en el espacio, en dos dimensiones, y el visor Norden dirigía el bombardero hacia ese punto. La mira compensaba los efectos del posible viento de cara, de cola o cruzado. El ordenador electromecánico de la mira calculaba continuamente el ángulo actual con respecto al objetivo a medida que el bombardero volaba hacia él, comparaba este ángulo con el ángulo de caída calculado previamente y lanzaba la bomba cuando estos dos ángulos coincidían.

El último uso operativo de la mira Norden ocurrió en 1967 en plena Guerra de Vietnam, actualmente la firma se denomina como Norden Systems Division de Northrop Grumman Corp. y producen equipos de aviónica.
Este escenario de pobre precisión fue, junto con el costo de pérdida de aeronaves y tripulaciones expuestas al fuego antiaéreo enemigo, las principales razones que dieron lugar al nacimiento de los proyectos Azon Bomb y Bat Bombs entre otros y que en razón de sus resultados prevalecieran en la USAAF, ud. puede ver más detalles en los artículos previos publicados.
Para terminar, comparto imágenes de vistas 3d de miras Norden que pueden servir de orientación si es que ud. decide construirlas de cero, el color del equipo como vimos en las imágenes puede ser negro u olive drab, con detalles en metal pulido.





Fuentes: The bombsight war: Norden vs. Sperry; Norden website; Ecos de la Segunda Guerra Mundial de Ignacio Mártil de la Plaza; Strategy for defeat the Luftwaffe 1933-1945 de Williamson Murray; The Army Air Forces in WW2 de Wesley Frank Craven y James Lea Cate; Anuario estadístico de la USAAF; Reddit; fuentes abiertas en internet.










