Mercedes CLK GTR, Tamiya 1/24
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Debate
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El Mercedes-Benz CLK GTR fue uno de los autos más extremos y exclusivos jamás creados por Mercedes-Benz. Nació en 1997 con un objetivo muy claro: dominar el campeonato FIA GT, una categoría donde la velocidad y la tecnología estaban llevadas al límite. Para poder competir, el reglamento exigía fabricar una versión homologada para calle, y así nació esta auténtica leyenda.
A simple vista parecía un prototipo de Le Mans con patente. Su diseño era agresivo, bajo y completamente enfocado en la aerodinámica. Debajo de la carrocería escondía un motor V12 atmosférico de 6.9 litros que entregaba cerca de 612 caballos de fuerza, asociado a una caja secuencial derivada directamente de competición. Gracias a ese conjunto, podía acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,8 segundos y superar los 340 kilómetros por hora, cifras absolutamente impresionantes para finales de los años noventa.
El interior era minimalista y radical, porque el confort nunca fue la prioridad. Todo estaba pensado para transmitir la sensación de conducir un auto de carreras auténtico en la calle. Incluso el sonido del motor y la dureza de la suspensión dejaban claro que este Mercedes no era un gran turismo convencional, sino prácticamente un coche de competición adaptado apenas lo necesario para circular legalmente.
Solo se fabricaron alrededor de 25 unidades de calle, incluyendo versiones coupé y roadster, lo que lo convirtió rápidamente en una pieza de colección extremadamente valiosa. Hoy es considerado uno de los modelos más icónicos y raros de la historia de Mercedes-Benz, además de representar una época dorada donde las marcas llevaban la ingeniería al límite para competir y homologar auténticos monstruos mecánicos para la vía pública.
La Maqueta
Esta es una maqueta con una historia muy personal detrás. Originalmente la armé por encargo para un compañero del colegio, en una época en la que no sabía prácticamente nada sobre modelismo de autos y ni siquiera tenía un compresor para pintar. Todo era improvisación, ganas de aprender y mucha impaciencia. Años más tarde, ya estando en la universidad, volví a encontrarla en una pequeña juguetería del centro a un precio ridículamente bueno porque venía con la dirección rota. Con el paupérrimo presupuesto de estudiante que tenía en ese entonces, igual no pude resistirme y terminé comprándola. De eso ya han pasado más de veinte años.
Durante estas dos décadas intenté terminarla en dos ocasiones. La primera fue en Atelier por Asha, allá por el lejano 2004, donde avancé muchísimo y dejé prácticamente toda la maqueta armada, aunque nunca tuve el valor de lanzarme con la pintura. Después, hace unos diez años, volví a sacarla de la caja con la intención de retomarla, pero nuevamente quedó guardada antes de avanzar demasiado. Finalmente este año, gracias a una apuesta con mi cumpa Roy, decidí que ya era hora de terminarla de una buena vez.
El armado es prácticamente de caja, salvo por algunos detalles hechos en scratch en la suspensión y otras pequeñas modificaciones que honestamente ya ni recuerdo. Está pintada con acrílicos automotrices y representa mi primer intento realmente serio haciendo una maqueta de un auto de carreras. Tiene varios errores, especialmente en la pintura, pero aun así le tengo muchísimo cariño porque marca un antes y un después para mí. Además, me confirmó algo que ya sospechaba: los autos de competición definitivamente me terminaron conquistando.
Salu2
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