Entre el arribo de algunas unidades del Sherman y el arribo de la familia Leopard (I y II), la historia en general ha tendido una suerte de cortina de humo sobre los otros blindados que operó el Ejército de Chile entre los años 50 y 80, un período además determinado por la poca relevancia dada por los políticos al ámbito de la defensa y el análisis geoestratégico.
IMPORTANTE: Esta serie de artículos va en el sentido de plantear un escenario de información para modelistas a escala que deseen desarrollar una maqueta de este carro en servicio en el Ejército de Chile.
El AMX-30 fue desarrollado por Francia durante la segunda mitad de la década de 1950, después de la ruptura del proyecto franco-alemán destinado a crear un carro de combate común para ambos países. El diseño francés privilegiaba la movilidad, la potencia de fuego y una silueta baja, aceptando un nivel de protección menor que el de otros carros contemporáneos de mayor peso. La versión de serie AMX-30B estaba propulsada por un motor diésel policarburante Hispano-Suiza HS-110 de 12 cilindros y aproximadamente 720 hp. Su armamento principal era el cañón CN-105-F1 de 105 mm, acompañado por un cañón coaxial de 20 mm y una ametralladora de 7,62 mm.

Para su época, el AMX-30 incorporaba sistemas de observación y dirección de tiro avanzados, además de capacidad de combate nocturno. En los ejemplares chilenos existe además una particularidad especialmente relevante: los primeros carros recibidos corresponden a una configuración identificada como AMX-30B1, que incorporaba un sistema de telémetro láser asociado a los equipos ópticos APX M409/M427. Esta característica permite diferenciar visualmente a estos ejemplares de un AMX-30B francés convencional y será especialmente importante para el estudio de las configuraciones destinadas al modelismo.

La adquisición chilena se produjo en 1980, en el contexto de la renovación urgente de la fuerza blindada provocada por la situación estratégica regional. Chile contrató 50 AMX-30 con Francia, pero la operación quedó parcialmente frustrada por razones políticas. La documentación contemporánea francesa señala que, cuando el gobierno de François Mitterrand decidió suspender las entregas de armamento a Chile, 29 de los 50 carros permanecían bloqueados en Francia y 21 ya habían sido entregados. Sin embargo, la documentación histórica institucional chilena registra la llegada de 20 AMX-30 junto con un vehículo recuperador AMX-30D. Esta diferencia de contabilización debe conservarse como una cuestión documental pendiente de resolver y no transformarse, por ahora, en una cifra definitiva.
Lo que sí resulta claro es que Chile recibió solamente una parte de los 50 carros contratados y que la interrupción francesa afectó también el suministro de repuestos.

La incorporación del nuevo material comenzó con un intenso proceso de instrucción en Peldehue. Las tripulaciones fueron seleccionadas y entrenadas específicamente para operar un sistema que suponía un salto tecnológico respecto del parque blindado existente. Durante esta etapa, los AMX-30 fueron distribuidos temporalmente entre unidades blindadas de Arica y Antofagasta mientras se desarrollaba el proceso de capacitación.

La incorporación del nuevo material comenzó con un intenso proceso de instrucción en Peldehue. Las tripulaciones fueron seleccionadas y entrenadas específicamente para operar un sistema que suponía un salto tecnológico respecto del parque blindado existente. Durante esta etapa, los AMX-30 estuvieron también vinculados temporalmente a los regimientos blindados de Arica y Antofagasta, antes de completar su proceso de incorporación operacional.
Finalizada la instrucción, los carros fueron trasladados a Punta Arenas y, en diciembre de 1981, fueron recibidos por el entonces Regimiento Blindado N.º 5, unidad que posteriormente se transformaría en el Regimiento de Caballería Blindada N.º 6 “Dragones”.
Su principal ámbito de despliegue fue la Región de Magallanes, donde existen registros fotográficos de actividad en sectores como Ojo Bueno, Vientos, Entre Vientos y Puerto Natales. El AMX-30 se convirtió así en uno de los principales medios de combate de la fuerza blindada desplegada en el extremo austral.

En 1998, según la documentación histórica institucional, Chile adquirió una segunda partida de 22 AMX-30B1 a Francia para completar la dotación del Grupo AMX-30. Esta segunda adquisición debe considerarse separadamente de los primeros ejemplares recibidos en 1981, ya que la identificación de sus versiones, equipamiento y eventuales diferencias de configuración constituye un aspecto que requiere un análisis específico de la documentación fotográfica y técnica disponible.
En 2001, con la llegada de los Leopard 1V, el Grupo AMX-30 fue trasladado al Regimiento Lanceros. Los carros continuaron en servicio hasta 2007, año en que fueron retirados de las filas del Ejército.

Para el estudio de los ejemplares chilenos resulta especialmente importante analizar por separado sus distintos períodos de servicio, ya que las fotografías disponibles muestran variaciones en pintura, mimetismo, numerales y marcas tácticas. Esos elementos, junto con las modificaciones realizadas posteriormente en Chile, permitirán establecer configuraciones concretas y evitar tratar al AMX-30 chileno como una simple reproducción del modelo francés original.

Munición
No encontramos evidencia suficiente para afirmar que FAMAE haya producido específicamente munición para el cañón CN-105-F1 del AMX-30. Existe documentación que demuestra que FAMAE sí desarrolló y fabricó munición de 105 mm y componentes asociados a munición de gran calibre, pero hasta ahora no hemos encontrado documentación que vincule de manera explícita esos productos con los tipos de munición empleados por el CN-105-F1 de los AMX-30 chilenos. Por ello, esta cuestión permanece abierta a futuras investigaciones y si aparece evidencia la incorporaremos en futuras entregas.











