Uno de los aspectos que históricamente ha quedado al debe en el mundo del modelismo, sin importar la marca del kit, son las piezas transparentes. Si bien es justo reconocer que en los últimos años varias marcas nuevas y de gama premium han mejorado notablemente en este apartado, lo cierto es que sigue siendo un punto débil recurrente. Independiente del tema que nos guste construir, siempre existe algún detalle que se beneficiaría enormemente de poder realizarse completamente transparente: luces de posición en aviones, faroles y focos en automóviles, luces de señalización en vehículos civiles y militares, lentes y binoculares en figuras, escotillas en buques, visores, instrumentos de cabina y muchos otros pequeños elementos que marcan la diferencia visual en una maqueta terminada.

Durante años se han utilizado distintos métodos para intentar solucionar este problema. Uno de los más comunes consistía en pintar la zona con color plateado o cromado y luego aplicar una capa generosa de barniz brillante. Si bien este método puede funcionar a cierta distancia, no logra generar la profundidad ni el efecto real del vidrio o del cristal. Otra alternativa es pintar reflejos o degradados para simular transparencias, técnica que requiere bastante experiencia con el pincel y que, además, en ciertos casos puede verse poco natural, como por ejemplo en las luces del tren de aterrizaje o en focos de pequeño tamaño.

Para este tipo de situaciones, hoy en día contamos con una solución muy efectiva: la resina UV. Se trata de un material que originalmente no fue desarrollado para el modelismo, pero que se ha convertido en una herramienta extremadamente útil para quienes buscan mejorar el nivel de realismo de sus proyectos.

La principal virtud de la resina UV es su sistema de curado. Esta se endurece mediante la exposición a luz ultravioleta, lo que permite un curado rápido, controlado y seguro. A diferencia de las resinas epóxicas tradicionales, que generan una reacción exotérmica capaz de alcanzar altas temperaturas —con el consiguiente riesgo de deformar el plástico, afectar piezas cercanas o incluso dañar pintura y detalles—, la resina UV no presenta este problema. Por otro lado, existen resinas de curado lento que no generan calor, pero cuyos tiempos excesivos facilitan filtraciones, desbordes o deformaciones si la pieza no se encuentra perfectamente posicionada durante varias horas.

El uso de la resina UV es bastante sencillo y accesible, incluso para modelistas con poca experiencia. Se aplica directamente desde el frasco sobre la pieza o cavidad a rellenar. Para ayudar a distribuirla de forma uniforme, se puede utilizar un mondadientes, un alfiler o una aguja fina. Una vez que estés conforme con la forma y el volumen, basta con exponer la pieza a una fuente de luz UV o directamente al sol. En condiciones de sol directo, el curado suele demorar menos de un minuto. En días nublados, el tiempo puede variar entre 5 y 10 minutos, dependiendo principalmente de la profundidad del vertido. Si se utiliza una lámpara UV, el tiempo de curado dependerá de su potencia, pero generalmente oscila entre 2 y 5 minutos. Es importante evitar trabajar bajo luces muy potentes, especialmente LED, ya que estas emiten una pequeña cantidad de rayos UV, suficiente para iniciar un curado no deseado mientras se está manipulando la resina.

Una vez curada, la resina UV ofrece una gran versatilidad. Puede cortarse, lijarse y pulirse según sea necesario, permitiendo integrarla perfectamente con el resto de la superficie del modelo. Con muy poca práctica es posible obtener resultados realmente sobresalientes. Debido a su viscosidad, durante el vertido pueden aparecer pequeñas burbujas de aire, pero este inconveniente se soluciona fácilmente dejando reposar la pieza, lejos de cualquier fuente de luz, por algunas horas. Las burbujas subirán lentamente a la superficie y se reventarán por sí solas, dejando un acabado limpio y transparente.

Como todo material, la resina UV también presenta algunos puntos a considerar. Según mi experiencia, los principales son los siguientes:

  1. El teñido no es sencillo. Al agregar pigmentos, estos quedan en suspensión y dificultan que los rayos UV lleguen a las capas más profundas del vertido. No es imposible hacerlo, pero en ese caso se recomienda trabajar en capas extremadamente delgadas, curando cada una antes de continuar.
  2. La adherencia al plástico no es su mayor fortaleza. Esto se hace evidente en piezas que no cuentan con un soporte sólido, como ventanillas abiertas o luces en puntas de ala. Para contrarrestar este problema, es muy útil colocar una mica transparente como base, lo que evita filtraciones y proporciona una estructura suficiente para poder lijar y pulir una vez curada. Esta técnica resulta especialmente práctica al mejorar ventanillas de aviones, ya que muchas veces las piezas originales no ajustan correctamente al fuselaje.

A lo largo de distintos proyectos he podido aplicar la resina UV en múltiples situaciones. En el B-17, por ejemplo, el calce de las ventanillas de la sección de radio —además de la baja calidad de la pieza original— es muy deficiente en el kit de Revell. En este caso, pegué la pieza original únicamente para dar soporte y luego rellené con resina UV. Una vez curada, lijé y pulí toda la zona. El resultado es sobresaliente: la transparencia queda completamente alineada con el fuselaje y no se aprecia ninguna unión o escalón.

En un Land Rover, reemplacé los focos originales de plástico rosado por pequeñas gotas de resina UV. Posteriormente apliqué weathering sin ningún inconveniente, demostrando que la resina acepta perfectamente este tipo de tratamientos.

En una figura de Rommel, perforé el binocular por ambos extremos para darle profundidad real a los cristales, logrando un efecto mucho más convincente.


En el P-51, utilicé resina UV para simular el cristal de los instrumentos del panel. Una de las grandes ventajas frente al barniz es que la resina permite crear superficies planas o convexas, mientras que el barniz casi siempre tiende a quedar cóncavo. Además, se puede trabajar instrumento por instrumento, curando cada uno antes de pasar al siguiente, lo que permite corregir errores puntuales sin comprometer el trabajo previo. En este mismo modelo, también perforé y rellené con resina las luces de formación ubicadas bajo el ala.

Finalmente, en un diorama del T-Rex utilicé resina UV para generar volumen y profundidad en el lago, antes de aplicar el Water Effects de Vallejo, logrando una base mucho más realista.

En conclusión, la resina UV no es un material indispensable ni revolucionario, pero sin duda se transforma en una herramienta de enorme ayuda para quienes buscan llevar sus maquetas un paso más allá en términos de realismo y detalle. Es ideal para modelistas que disfrutan mejorar y personalizar sus proyectos, y lo mejor de todo es que hoy en día es un producto económico, fácil de encontrar y sencillo de utilizar.