AMX-30 parte II
Vista frontal de un AMX-30 francés

En la primera parte revisamos el origen del AMX-30, su llegada a Chile y su incorporación a la fuerza blindada. En esta segunda entrega nos concentraremos en los aspectos que resultan especialmente útiles para el modelista: cómo fue utilizado, dónde operó, qué modificaciones recibió y, sobre todo, las imágenes de referencia necesarias para resolver detalles constructivos. Este artículo privilegia el análisis técnico/visual; para una historia operacional exhaustiva y detalles técnicos adicionales conviene recurrir a las fuentes especializadas.

AMX-30 B1 en su ambiente natural, en posición de emboscada y con zona batida al frente.

AMX-30 B1 en su ambiente natural, en posición de emboscada y con zona batida al frente.


El AMX-30 chileno: unidades, modificaciones y evolución

El AMX-30 no permaneció en Chile como un modelo estático durante sus casi tres décadas de servicio. Su historia puede dividirse en tres etapas bastante claras: la incorporación inicial y su concentración en Magallanes, la ampliación del parque durante los años noventa y, finalmente, su traslado al Regimiento Lanceros antes de su retiro.

AMX-30 en exhibición estática en una unidad militar del Ejército de Chile

La documentación disponible identifica el material de la partida inicial, adquirido nuevo, como AMX-30 B1, mientras que el lote incorporado años más tarde corresponde a la versión AMX-30 B. Las publicaciones institucionales señalan que estos carros estaban equipados con un cañón de 105 mm, un cañón coaxial de 20 mm, una ametralladora de 7,62 mm, motor policarburante Hispano-Suiza HS110 de 720 HP, telémetro láser y sistemas optrónicos en los B1. El Ejército establece, además, su empleo en la Escuela de Blindados y en los 2.º y 3.º Escuadrones de Tanques del Regimiento de Caballería Blindada N.º 6 “Dragones”, en Punta Arenas.

Junto con los AMX-30 B1 y B, se adquirió también un carro recuperador AMX-30D. Para este vehículo incluimos ilustraciones elaboradas a partir de fotografías, que pueden servir como referencia para la construcción de un modelo a escala. Las ilustraciones permiten apreciar con razonable detalle las características y particularidades de este poco conocido vehículo.

Este antecedente resulta especialmente relevante para el modelista, ya que los AMX-30 que aparecen en las fotografías del Ejército de Chile generan cierta incertidumbre respecto de las versiones y configuraciones efectivamente empleadas. La documentación disponible todavía presenta algunas zonas poco claras y, en determinados aspectos, existen versiones encontradas. Además, a lo largo de su servicio se observan diferencias de equipamiento y estado de conservación que permiten reconocer distintos períodos de servicio y unidades.

ión recuperador del AMX-30

En cuanto a los modelos a escala disponibles, encontramos el conocido AMX-30 de Heller, el kit de Meng (un B directo de caja) y, para el vehículo recuperador, la propuesta de Azimut, este último un kit de conversión, entre otras alternativas.


De Peldehue a Punta Arenas

Antes de llegar a su destino definitivo, los primeros AMX-30 fueron utilizados durante el período de instrucción. La formación de las tripulaciones se realizó en Peldehue y parte del material fue distribuido temporalmente entre unidades blindadas de Arica y Antofagasta. El tanque era compacto, rápido, de relativo fácil mantenimiento pero requería tripulaciones con un estándar diferente en el manejo y cuidado del vehículo, con un nivel de instrucción superior al requerido para operar un Sherman o un M-24.

AMX-30

Su configuración básica era la del AMX-30 de producción francesa: casco soldado, torre fundida, cañón de 105 mm, cañón automático coaxial de 20 mm y ametralladora de 7,62 mm.

El motor era el Hispano-Suiza HS110, un V12 multifuel de 720 HP. El carro tenía cuatro tripulantes y alcanzaba una velocidad máxima declarada de 65 km/h. El Ejército también destaca su capacidad de combate mediante sistemas ópticos y telémetro láser y naturalmente las excelentes prestaciones del cañón, muy preciso y con un respetable alcance, sumado al uso de munición que transformaba al tanque en un jugador peligroso.

Al costado izquierdo se observa un AMX-30 siendo descargado en Peldehue.

Componentes del chasis AMX-30
Componentes internos del chasis AMX-30

El destino definitivo de los primeros carros fue Punta Arenas. En diciembre de 1981 el material fue recibido por el entonces Regimiento Blindado N.º 5, unidad que posteriormente adoptaría la denominación de Regimiento de Caballería Blindada N.º 6 “Dragones”.

AMX-30 en ejercicios en la Patagonia

La concentración en Magallanes no fue circunstancial. El AMX-30 pasó a formar parte de la fuerza blindada destinada al extremo sur, y las fotografías disponibles permiten seguir su presencia en instalaciones y campos de instrucción de la región: Ojo Bueno, Vientos, Entre Vientos y Puerto Natales.

Aquí aparece una de las características más interesantes para el modelista: el ambiente operacional modificó la apariencia del carro mucho más que una simple diferencia de versión. Los AMX-30 fotografiados en Magallanes presentan variaciones de pintura, desgaste, suciedad, equipamiento externo y disposición del estibaje. Por lo tanto, no existe una única configuración visual.

AMX-30 en ejercicios en terreno nevado
Columna blindada de M-113 y AMX-30 en el TOA

El primer AMX-30 chileno

El material recibido originalmente correspondía al AMX-30 de producción, versión B1, que tenía mejoras respecto de su predecesor, el “B”.

Su configuración básica era la del AMX-30 de producción francesa: casco soldado, torre fundida, cañón de 105 mm, cañón automático coaxial de 20 mm y ametralladora de 7,62 mm.

Motores HS-110 y HS-110-2

El carro tenía cuatro tripulantes y alcanzaba una velocidad máxima declarada de 65 km/h. El Ejército también destaca su capacidad de combate mediante sistemas ópticos y telémetro láser y naturalmente las excelentes prestaciones del cañón, muy preciso y con un respetable alcance, sumado al uso de munición que transformaba al tanque en un jugador peligroso.

Panel de control ubicado el el techo interior de la torre de los AMX-30 B1

El B1 incorporaba una de sus principales mejoras: el telémetro láser, que aumentaba considerablemente la capacidad de adquisición de blancos y la precisión del tiro. Aunque todavía no correspondía al estándar B2, ya disponía de un conjunto de ayudas al apuntamiento que representaba un importante salto tecnológico para la época. Desplegado en la geografía abierta de Magallanes, el vehículo podía aprovechar posiciones de tiro dominantes y sacar partido de la elevada precisión de su cañón de 105 mm y de su munición HEAT de alta velocidad.

Por eso, para reconstruir una maqueta concreta, es más seguro partir de la fotografía del vehículo, fecha y unidad que de la denominación B/B1 escrita en una fuente secundaria.

Y aquí está el punto realmente interesante: hay diferencias externas que permiten hacer esa comparación.


¿Qué cambia entre un AMX-30 B, un B1 y un B2?

AMX-30 segunda partida (vede) en ejercicio de tiro en polígono
AMX-30 en esquema MERDC modificado, junto con AMX-30 segunda partida en polígono de tiro

El B2 francés no fue simplemente un AMX-30 con una pintura diferente. La modernización introdujo modificaciones importantes, principalmente en la movilidad y en el sistema de dirección de tiro.

En el B2 se incorporó una nueva transmisión automática, se modificó la planta motriz y se reforzó la suspensión. Para un modelo a escala, estas modificaciones probablemente tendrían poca incidencia, salvo que el compartimiento del motor quede expuesto. Mucho más visibles son los cambios introducidos en los sistemas de observación y control de tiro. En el B2 aparecen los sistemas COTAC, especialmente reconocibles por los elementos instalados en la cúpula y en el frontal derecho de la torre. El antiguo telémetro de coincidencia fue sustituido por un telémetro láser, complementado con nuevos sistemas de observación y capacidades de tiro nocturno.

Por ello, al comparar fotografías de distintas configuraciones, conviene prestar especial atención al conjunto de observación y medición de distancia de la torre, al equipamiento asociado al puesto del jefe de carro, a los sistemas de visión nocturna, a los lanzafumígenos, a la disposición de los accesorios de la torre y a las modificaciones introducidas en la zona posterior y en el tren de rodaje.

AMX-30 atravesando la tundra patagónica con su esquema modificado MERDC, tanque proveniente de la primera partida.

En el caso de los carros de la segunda partida, procedentes de excedentes del Ejército francés, el primer elemento que permite diferenciarlos es su acabado en color verde, sin patrones de mimetismo. También resulta significativa la ausencia de los equipos asociados a la dirección de tiro del B1 y B2. Esto los diferencia de los carros de la primera partida, que correspondieron mayoritariamente a vehículos nuevos de la versión B1.

Estos tanques, de la segunda partida, correspondían a versiones B que no formaron parte de los planes franceses de modernización al estándar B2 del Armée de Terre. Aunque algunas publicaciones nacionales señalan la existencia de una versión B2 entre los AMX-30 recibidos por Chile, hasta ahora esa afirmación no ha podido ser comprobada mediante evidencia documental ni mediante evidencia fotográfica.

No todos estos elementos son necesariamente visibles en una fotografía chilena, y tampoco significa que todos los carros chilenos recibieran exactamente el mismo paquete francés de modernización. Pero sí constituyen los puntos correctos donde buscar diferencias.

Detalles exteriores del AMX-30

Lo que sí existe es una referencia bastante significativa de principios de los años 2000. Un estudio sobre la modernización del Ejército chileno registra entre los proyectos del Arma de Caballería Blindada la completación de la dotación de AMX-30 hasta 60 carros, incrementando su movilidad y poder de fuego.

Detalles exteriores del AMX-30
AMX-30 en desuso, en proceso de baja y previo al corte.

La literatura consultada, junto con el testimonio de especialistas y ex tripulantes, coincide en un punto: aunque existieron iniciativas y proyectos de modernización, no existe evidencia documental o fotográfica suficiente que demuestre la ejecución de una mejora sustantiva al estándar B2. En consecuencia, la interpretación más sólida es que los carros conservaron esencialmente la configuración con la que fueron recibidos, más allá de modificaciones menores de servicio y equipamiento.

 AMX-30 B1 en ejercicios en la zona austral

1998: el cambio importante

En 1998 se produjo el segundo gran momento de la historia del AMX-30 chileno.

Chile adquirió 22 carros adicionales a Francia, destinados a completar el Grupo AMX-30, que hasta ese momento había funcionado solamente con dos escuadrones. Esta segunda partida, como indicamos, correspondió a AMX-30 B, a secas, pintados en acabado verde uniforme, la referencia histórica es el vert armée / verde militar francés, no necesariamente el posterior verde del camuflaje NATO de tres tonos.

Colores empleados por los AMX-30 en el Ejército de Chile

La documentación francesa posterior identifica distintas referencias oficiales. En la normativa de defensa aparece, por ejemplo, el vert foncé PIR y el vert PIR OTAN, con códigos de referencia como 34X3/34X5 y 24X5, respectivamente. La referencia que aparece de forma bastante consistente entre modelistas franceses es: Humbrol 102 — Army Green

Colores empleados por los AMX-30 en el Ejército de Chile

Ahora, tratándose de carros con mimetismo tritonal, a veces se lee que se trataría de un esquema MERDC, aquí habría que hacer una distinción pues ese esquema fue desarrolla en USA y no necesariamente aplicado por los franceses en sus vehículos, en cualquier caso conviene distinguir el MERDC estadounidense del esquema empleado por el Ejército de Chile. Visualmente pueden existir semejanzas, pero no hay evidencia concluyente de que los AMX-30 chilenos utilizaran un MERDC oficial. Como aproximación para modelismo, la combinación más aceptada corresponde al verde base (Humbrol 102 o su equivalente), negro FS 37038 y arena FS 30277.

También encontramos una referencia actual que propone para el AMX-30 un RAL 6003 (Olive Green), con Vallejo Model Air 70.858 como aproximación, importante esto último. Adicionalmente, creo necesario acotar que el Verde NATO sugerido, fue empleado en el B2 y no corresponde al color verde aplicado por el Ejército francés a sus AMX B ni B1 sino que aquel corresponde a un estándar bastante posterior.

Esta nueva incorporación tuvo una consecuencia organizacional más importante que la simple llegada de nuevos vehículos: el AMX-30 dejó de ser una pequeña dotación concentrada en dos escuadrones y pasó a disponer de una estructura más completa y también por qué no decirlo, una fuerza blindada con una estructura más completa y una capacidad disuasiva considerable para el extremo austral.

Algunas publicaciones y pies de fotografía identifican ejemplares chilenos de principios de los años 2000 como AMX-30 B2. Sin embargo, esa clasificación continúa siendo objeto de debate y, hasta ahora, no ha podido corroborarse mediante evidencia documental o fotográfica concluyente.

El paso por Dragones

Durante los años ochenta y noventa, Dragones fue el principal escenario del AMX-30 chileno.

Las fotografías de Ojo Bueno, Vientos y otros sectores de entrenamiento muestran los carros en condiciones muy diferentes de presentación. Algunos aparecen relativamente limpios y con su equipamiento completo; otros muestran un nivel considerable de suciedad y desgaste producto del empleo en terreno.

La operación en Magallanes también explica algo que a veces se pierde cuando se observa solamente una fotografía de museo: estos carros no fueron concebidos como piezas estáticas. Fueron utilizados en ejercicios, desplazamientos, cruces y prácticas de tiro.

La documentación histórica incluso registra fotografías de AMX-30 realizando ejercicios de tiro en Puerto Natales durante los años posteriores. Para una representación a escala, esto significa que fecha y unidad son tan importantes como la versión.

Un AMX-30 de Dragones de comienzos de los años ochenta no necesariamente debe representarse igual que uno fotografiado en Puerto Natales durante los años 2000. El interior permite hacer la misma distinción.

El AMX-30 tenía una tripulación de cuatro hombres: conductor en el casco y tres tripulantes en la torre. La torre concentraba al jefe de carro, artillero y cargador. El sistema de armas estaba organizado alrededor del cañón de 105 mm y del cañón automático coaxial de 20 mm, que era intimidante no sólo por su capacidad de fuego sino que además por el angulo de sobre elevación, adicionaba un riesgo al enemigo que creyera que podía sobrevolar al blindado sin riesgo de fuego antiaéreo, mientras que el sistema de observación y dirección de tiro constituía una parte importante de la evolución del carro.

Para el modelista, el interior no debería tratarse como una simple “cabina verde”, de hecho no lo es.

Hay que separar puesto del conductor, compartimiento de combate, puesto del artillero, puesto del jefe de carro, cargador, sistemas ópticos y elementos de municionamiento. Y, sobre todo, distinguir los elementos que corresponden al vehículo original de aquellos asociados a una eventual configuración modernizada.

Aquí las fotografías interiores son mucho más valiosas que una descripción genérica del AMX-30 francés.


2007: final del servicio

Después de más de dos décadas de empleo, el AMX-30 fue retirado del servicio en 2007. La llegada del Leopard había cambiado la composición de la fuerza acorazada chilena y el AMX-30 quedó finalmente fuera de las unidades operativas. Sin embargo, seis ejemplares permanecieron en servicio durante algunos años más, ya destinados a unidades de exploración, donde continuaron operando hasta 2011.

Su trayectoria, sin embargo, es bastante más interesante de lo que podría sugerir una simple ficha técnica.

El AMX-30 chileno comenzó su historia en Peldehue, llegó a Punta Arenas en 1981, se convirtió en uno de los principales carros de combate de Dragones durante las décadas siguientes, recibió refuerzos y procesos de mejora durante los años noventa, pasó a Lanceros en 2001 y permaneció en servicio hasta 2007.

Para reconstruirlo correctamente a escala, por tanto, no basta con comprar un kit rotulado “AMX-30”. Hay que escoger primero qué AMX-30 chileno se quiere representar, eso puede representar un cambio significativo en el resultado.

Un Dragones de 1982, un Dragones de 2001 y un Lanceros de 2006 pueden pertenecer a la misma historia, pero no necesariamente representan el mismo carro en la misma configuración.

Y eso es, finalmente, lo que hace interesante al AMX-30 chileno.


Fuentes principales consultadas
Ejército de Chile, Revista de Historia Militar N.º 14 (2015) — sección Tanques usados en Chile entre 1943-2003. Es la fuente institucional más importante para la identificación general del AMX-30 chileno, sus características, unidades y período de servicio.
Memoria Chilena — documentación histórica sobre la familia acorazada del Ejército de Chile, incluyendo la segunda adquisición de AMX-30, el traslado a Lanceros y el retiro en 2007.
Academia de Historia Militar — Historia del Ejército de Chile, Tomo IV, para el proceso de incorporación, recepción en Punta Arenas y características operacionales iniciales.
Documentación sobre modernización del Ejército de Chile, 2004, que registra el proyecto de completar los AMX-30 e incrementar su movilidad y poder de fuego.
AMX-30 Main Battle Tank, Haynes 2020.
Familia Acorazada del Ejército de Chile, 2010
Esprit Valmy (FR). Jean Francois Brillant
Youtube La Trinchera AMX-30
Javier Muñoz/Javier de los mares