Un avión concebido para operar sobre el mar
El Dornier Do J Wal fue uno de los grandes botes voladores desarrollados por el ingeniero alemán Claude Dornier durante el período de entreguerras. Su nombre, Wal, significa ballena en alemán, una denominación que resultaba apropiada para esta aeronave de grandes dimensiones y particular configuración.

Era un monoplano de ala alta, con estructura metálica y superficies de control recubiertas de tela. Su característica más reconocible era la instalación de dos motores en tándem sobre el ala, que accionaban una hélice tractora y otra impulsora. A diferencia de un hidroavión convencional, el Wal no utilizaba flotadores para mantenerse sobre el agua: disponía de un casco diseñado específicamente para navegar y amarizar.
La aeronave tenía una longitud de 17,30 metros y una envergadura de 22,50 metros. Su configuración motriz y su capacidad para operar desde superficies acuáticas lo convertían en una plataforma especialmente adecuada para misiones de reconocimiento, exploración y transporte en territorios con escasa infraestructura aeroportuaria.

Los ejemplares destinados a Chile fueron fabricados por CMASA (Costruzioni Meccaniche Aeronautiche Società Anónima), en Marina di Pisa, Italia. La producción fuera de Alemania respondía a las restricciones que el Tratado de Versalles había impuesto a la industria aeronáutica alemana tras la Primera Guerra Mundial.
La adquisición para la Aviación Naval
Durante la década de 1920, la Armada de Chile buscaba modernizar sus medios aeronavales y superar las limitaciones del material que había recibido desde Gran Bretaña al término de la Primera Guerra Mundial.
En 1925 se inició un programa de adquisición de nuevas aeronaves. Entre ellas se contemplaron ocho botes voladores Dornier J Wal, que constituirían el principal material de vuelo de gran autonomía de la Aviación Naval chilena.

Los aparatos llegaron en dos grupos principales, de acuerdo con la documentación del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural:
- 1926: cuatro aeronaves, numeradas 10, 11, 12 y 14.
- 1928: otros cuatro aparatos, numerados 15, 16, 17 y 18.
La numeración omitió deliberadamente el número 13. Existe una diferencia entre publicaciones respecto de la distribución temporal de las entregas: algunas señalan tres partidas, con dos unidades recibidas a fines de 1926 y otras dos en 1928. La documentación de Daniel Quiroz, publicada por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, describe la llegada de los primeros cuatro en 1926 y los otros cuatro en 1928.
Los primeros cuatro ejemplares llegaron con motores Rolls-Royce Eagle IX de 370 HP. Los aparatos recibidos en 1928 incorporaban motores Napier Lion V de 450 HP. Ese mismo año, los cuatro primeros fueron remotorizados con Napier Lion V, unificando así la planta motriz de la flota.

Los aviones fueron ensamblados y preparados para operar desde la Base Aeronaval de Quintero, que se convertiría en el principal centro de operaciones de la Aviación Naval.
Primeros vuelos y operaciones
La primera prueba oficial de vuelo de un Dornier Wal en Chile se realizó el 9 de noviembre de 1926 en la bahía de Valparaíso. El aparato utilizado fue el N.º 10, pilotado por el capitán de corbeta Luis Humberto Marín.

A partir de 1927, los Wal comenzaron a desarrollar operaciones de mayor alcance. Su capacidad para amarizar en bahías, ríos y canales permitía realizar misiones que resultaban difíciles para los aviones terrestres de la época.
Entre sus principales tareas se encontraban:
- Reconocimiento de puertos, bahías y fondeaderos.
- Exploración aeromarítima de la costa nacional.
- Levantamientos fotográficos para actualizar cartas y documentación náutica.
- Cooperación con unidades de la Escuadra.
- Exploración de rutas aéreas hacia el norte y el extremo austral.
- Transporte de personal y apoyo a expediciones.
El raid al norte, 1927
Una de las primeras grandes misiones de la flota fue el reconocimiento de la costa norte, con el objetivo de identificar puertos y fondeaderos adecuados para las operaciones de aeronaves.

En abril de 1927 participaron los cuatro Dornier disponibles: N.º 10, 11, 12 y 14. La expedición partió desde Quintero y avanzó por una ruta que incluyó Coquimbo, Antofagasta, Mejillones, Iquique, Arica y Tacna.
Durante el recorrido se produjeron algunos inconvenientes mecánicos que obligaron a realizar amarizajes y reparaciones. Pese a estas dificultades, la expedición permitió obtener información sobre las condiciones de operación en distintos puntos de la costa.
Una parte importante del trabajo consistió en realizar levantamientos fotográficos de diversos tramos costeros, destinados a corregir las cartas existentes. Esta misión demostró el valor de los Wal como plataformas de reconocimiento y exploración.
Exploración austral, 1929
En enero de 1929 se organizó una expedición hacia el sur. Los Dornier N.º 12, 16 y 17 despegaron desde Quintero el día 18 y llegaron a Talcahuano. Al día siguiente continuaron hacia Valdivia, donde amarizaron después de un vuelo directo de tres horas y treinta y seis minutos.
La expedición continuó hacia Puerto Montt, donde los aparatos fueron recibidos por una numerosa concurrencia. Las operaciones permitieron reconocer sectores de la zona austral y obtener información sobre las condiciones de vuelo y amarizaje en aguas interiores.

En estas misiones participaban pilotos, copilotos, mecánicos y radioperadores. También se incorporaban especialistas y personal de apoyo, como médicos y fotógrafos, que contribuían al desarrollo de las expediciones.
El vuelo a Iquique, mayo de 1929
Otro hito de la Aviación Naval fue el vuelo realizado por los Dornier N.º 15, 16 y 17 hasta Iquique, en mayo de 1929, para participar en las conmemoraciones del cincuentenario del Combate Naval de Iquique.
El vuelo, de aproximadamente nueve horas, constituyó una demostración de las capacidades de estas aeronaves y de sus tripulaciones para cubrir grandes distancias sobre el litoral nacional.
El paso a la Fuerza Aérea Nacional
En 1930 se produjo uno de los cambios institucionales más importantes de la historia aeronáutica chilena. Mediante la unificación de los servicios aéreos del Ejército y la Armada se creó la Fuerza Aérea Nacional, institución que posteriormente adoptaría el nombre de Fuerza Aérea de Chile.
La flota de Dornier Wal de la Aviación Naval pasó a la nueva institución. Los aparatos fueron asignados a la Escuadrilla de Reconocimiento del Grupo de Aviación N.º 2, con base en Quintero, utilizando las instalaciones de la antigua Base Aeronaval.

El traspaso no significó una interrupción de las operaciones. Por el contrario, los Wal continuaron desarrollando las tareas de exploración y reconocimiento que habían iniciado bajo la Armada. También se incorporó a la nueva institución una parte importante del personal naval que operaba y mantenía estas aeronaves.
El Dornier N.º 10, accidentado en 1929 y utilizado posteriormente como fuente de repuestos, también aparece incluido en el traspaso de material.
Nuevas exploraciones bajo la Fuerza Aérea Nacional
La continuidad de las operaciones quedó demostrada durante los primeros años de la Fuerza Aérea Nacional.
Entre agosto y septiembre de 1930, los Dornier N.º 15 y 16, al mando del capitán Herbert Youlton y del teniente Horacio Barrientos, participaron en reconocimientos entre Puerto Montt y San Pedro, en el golfo de Penas. El objetivo era continuar los estudios de las rutas aéreas australes y determinar las condiciones para establecer conexiones regulares con las regiones más aisladas del territorio.

En marzo de 1931, tres Dornier Wal acompañaron a la Escuadra Activa en su viaje de instrucción a Magallanes. Los aparatos N.º 15, 16 y 18 llegaron a Punta Arenas el día 27 de enero, demostrando nuevamente la capacidad de estas aeronaves para operar a grandes distancias y en condiciones geográficas complejas.

Estas expediciones formaron parte de los esfuerzos impulsados por el comandante Arturo Merino Benítez para estudiar la posibilidad de establecer rutas aéreas hacia Aysén y Magallanes. La exploración de los canales australes era una etapa fundamental para proyectar futuros servicios de conexión y correo aéreo.

El vuelo instrumental Quintero-Puerto Montt, 1932
Entre los hitos atribuidos a los Dornier Wal durante esta etapa destaca el vuelo realizado por los aparatos N.º 15 y 17 entre Quintero y Puerto Montt, en febrero de 1932.

La travesía es descrita en publicaciones aeronáuticas como una de las primeras experiencias de navegación instrumental de largo alcance realizadas en Chile, sin mantener referencia visual permanente de la costa.
El regreso, efectuado el 5 de marzo, habría cubierto 1.213 kilómetros en seis horas y cincuenta minutos, sin escalas.
Este episodio representa un avance importante en la experiencia operacional de las tripulaciones y en el desarrollo de procedimientos para vuelos de mayor alcance.
La retirada del servicio
Con el paso de los años, el desgaste del material, las dificultades de mantenimiento y la incorporación de aeronaves más modernas fueron reduciendo la disponibilidad de los Dornier Wal.
El proceso de retiro fue progresivo. El N.º 10 había quedado fuera de servicio después de su accidente de 1929 y fue aprovechado como fuente de repuestos. Los N.º 11, 12 y 14 fueron propuestos para la baja en 1936, junto con otros materiales de la unidad.

Los últimos ejemplares continuaron operando durante la primera mitad de la década de 1940. En agosto de 1942 fueron dados de baja los Dornier N.º 16, 17 y 18. Este último alcanzó a participar en algunos patrullajes antisubmarinos frente a la costa central, en el contexto de las medidas de vigilancia marítima adoptadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Después de esas bajas, el único Dornier Wal que permanecía en servicio era el N.º 15.
La llegada de los botes voladores Consolidated PBY-5 Catalina, en marzo de 1943, marcó el reemplazo definitivo de los antiguos Wal por un material más moderno y adecuado para las nuevas exigencias de vigilancia y patrullaje marítimo.
La documentación consultada permite establecer que el proceso de desactivación se concentró entre 1942 y 1943. No se ha podido precisar, con la misma documentación, la fecha exacta de la baja administrativa final del N.º 15.

El legado de los Dornier Wal en Chile
Los ocho Dornier J Wal representaron una etapa fundamental en el desarrollo de la aviación militar chilena. Su incorporación permitió ampliar significativamente el alcance de las operaciones aéreas sobre el territorio nacional y desarrollar experiencias de exploración que posteriormente servirían de base para las rutas hacia el extremo austral.
Primero bajo la Aviación Naval y luego en la Fuerza Aérea Nacional, estos grandes botes voladores recorrieron buena parte del litoral chileno, desde el norte hasta los canales patagónicos. Sus tripulaciones contribuyeron a reconocer puertos, estudiar rutas, realizar levantamientos fotográficos y demostrar que era posible conectar por vía aérea regiones que hasta entonces dependían casi exclusivamente del transporte marítimo.
El Dornier Wal fue mucho más que una aeronave de reconocimiento: constituyó una herramienta para explorar el territorio y sentar las bases de la futura conectividad aérea austral de Chile.
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