Aspecto de un Corsair condesgastes
Resultado del efecto marino, combate y mantenimiento en una aeronave en zonas de combate

Continuando con las técnicas para representar desgaste y desconchones, ya vimos la parte I, veremos dos métodos que entregan mayor precisión y permiten controlar con más detalle dónde y cómo se genera el efecto.

Cuando se necesita máxima precisión o realizar desconchones tipo rayones, lo más conveniente es utilizar pincel. Es la técnica clásica y básica, extremadamente útil, aunque también probablemente la más difícil de dominar y la más lenta de ejecutar. Sin embargo, con práctica se pueden conseguir resultados impresionantes.

Nuevamente necesitaremos pintura y pincel. En este caso continué usando pintura esmalte por su tiempo de curado más prolongado, lo que permite corregir errores con mayor facilidad, aunque también funcionan perfectamente las acrílicas al agua.

Aquí no hay demasiado que explicar: se trata principalmente de práctica para desarrollar el control suficiente con el pincel y lograr desconchones convincentes. Es una habilidad muy recomendable de aprender y definitivamente no es imposible; solo requiere tiempo y constancia.

Por último, otra técnica que utilicé en este proyecto fue trabajar con lápiz acuarelable. Para esto necesitaremos un recipiente con agua, un lápiz acuarelable y un sacapuntas.

En este caso me enfoqué principalmente en los flaps, ya que al utilizar efectos de Life Color y Comart —que son relativamente lavables— tuve limitaciones al usar acuarelables. Aunque la maqueta esté barnizada, estos productos igualmente reaccionan y pueden removerse. Como siempre, cada técnica tiene sus ventajas y desventajas.

Personalmente, es la técnica que más me está gustando actualmente. Es lenta y algo tediosa, pero genera desconchones muy irregulares y naturales (al menos para mis capacidades actuales) y además permite corregir errores con mucha facilidad. Eso sí, requiere que la superficie tenga acabado mate para funcionar correctamente.

Tengo entendido que existen lápices acuarelables al aceite que aún no he tenido oportunidad de probar, pero es algo que quiero hacer próximamente.

Comenzamos sacando punta al lápiz. Esto es importante para lograr marcas lo más finas posible. Luego humedecemos ligeramente la superficie con agua usando un pincel; debe quedar húmeda, pero no mojada al punto de generar gotas, para evitar que el pigmento se desprenda y quede flotando mientras el agua se evapora.

Después simplemente pasamos el lápiz sobre las zonas donde queremos generar los desconchones. De esta forma obtenemos control casi absoluto y, como mencioné antes, cualquier error puede retirarse fácilmente usando un hisopo húmedo.

¿Por qué humedecer la maqueta y no el lápiz? Porque la acuarela reacciona al contacto directo con el agua formando una pasta; si aplicamos el lápiz mojado directamente sobre la superficie terminaremos generando manchas amorfas y perdiendo completamente el control.

También, pensando en la precisión, es fundamental sacar punta regularmente al lápiz: mientras más fino esté, más sencillo será conseguir buenos resultados. Además, esta técnica permite generar desconchones tipo rayón con mucha facilidad.

Finalmente, combinando estas técnicas logramos un resultado como este.