Una gran tristeza que un amigo entrañable nos deje tan tempranamente.
Nunca voy a olvidar la generosidad, la amabilidad, la simpleza y la naturalidad de Fernando. Fue un compañero de hobby y un amigo que siempre irradió felicidad y optimismo, con un gran sentido del humor: rápido, certero, preciso.
Los que hoy lamentamos tu pronta partida sabemos que en algún momento volveremos a reírnos, a compartir buenas historias y a recordar por qué haberte conocido en vida fue un gran regalo del cielo.
Descansa en paz querido Nando.